La experiencia de Dios

Dios ve que su pueblo es pobre y que está afligido y humillado.Dios conoce las angustias de su pueblo. Para decirlo con otras palabras: Dios entra en la historia dolorosa de su pueblo, para intervenir en ella. Y así dice: mi pueblo. Israel es el pueblo de Dios, este es su nombre más hermoso.Dios desciende. Es fácil comprender que aun las personas que creen y saben que Dios está en todas partes, dicen que El mora en lo alto, en los cielos, conforme a un simbolismo que está inscrito en nuestra naturaleza. Dios viene a sacar a Israel de entre las manos que lo tienen apresado. Este es el programa de la liberación y el tema mismo del Éxodo. Pero la declaración va más allá; el Éxodo debe ir seguido de la entrada en Palestina, hacia la cual hay que subir, porque es un país montañoso: un país bueno y ancho, mientras que Egipto, a pesar de ser fértil, no ha sido bueno a causa de la servidumbre y también de la falta de espacio. Un país que fluye lecho y miel, símbolo de la tierra prometida.El hombre no nace libre. Nace con el instinto de las cadenas, con un deseo loco de presión, con la querencia irresistible de tener un amo. El hombre puede llegar a ser libre. Pero cuánto trabajo para infundirse este gusto por la libertad, se ha dicho que la esclavitud, más que un estado, es una mentalidad. Algunas personas no son libres y no lo serán nunca, no porque no puedan serlo, sino porque no sienten este deseo.Se necesitan más de 40 años de escuela obligatoria en el desierto para hacer que los israelitas abandonen la mentalidad de la esclavitud -cuántas lágrimas, lamentaciones, cuántas nostalgias durante aquellos años- y lograr que adquieran la mentalidad de pueblo libre.La bajada auténtica de Dios fue la Encarnación; no hizo alarde de ser como Dios. 

 

Monseñor Salvador Cisneros Gudiño

Parroquia Santa Teresa de Ávila

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