La Sagrada Familia

Hoy celebramos la fiesta de la Sagrada Familia.

Hoy nos alegramos al tomar conciencia de que la Navidad se vive y se comprende plenamente cuando reconocemos a Jesús presente en el corazón de una familia, la familia de Nazaret y nuestra propia familia cristiana.

En la familia de Nazaret encontramos un maravilloso ejemplo, digno de ser imitado, tanto por sus virtudes domésticas como por su unión en el amor.

El amor es y será siempre el origen y el alma de la familia, es necesario, por tanto, acentuar la necesidad de un amor vivido en la fidelidad, único, exclusivo, totalizante y para toda la vida.

Este amor debe ser vivido plenamente por los esposos y transmitido a los hijos, confiando en que los hijos correspondan a sus padres en el amor, respeto, honra y ayuda.

Los hijos son vida y prolongación vital de un amor personal que educa y orienta para la libertad responsable; porque así es el amor de Dios al hombre.

Toda familia cristiana es a su vez santificada por Cristo y es reflejo de la familia Trinitaria: Padre, Hijo y Espíritu Santo; para que esta experiencia sea plena, todo hogar cristiano debe ser un lugar donde se ore y se rinda culto y alabanza a Dios, ella debe ser el lugar del encuentro de Dios con el hombre y del hombre con Dios.

 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila

 

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