¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada!

Martes

Evangelio: Lucas 10, 1-9

 

Jesús dijo a sus discípulos: Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. ¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos. ¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!

 

ORATIO

Tú eres, Señor Jesús, mi paz. Ayúdame a comprenderlo no sólo con la mente, sino de un modo existencial, en el orden concreto de las horas vividas no sólo para ti, sino junto a ti. Que yo no caiga en el embotamiento, seducido por seguridades sólo materiales. No permitas tampoco que me deje esclavizar por el legalismo y el formalismo. Concédeme un corazón sereno, vigilante y despierto en el cumplimiento de todo lo que complace al Padre.

Derriba en mí todo muro de división, toda intolerancia y enemistad, toda forma -aunque sea larvada-  de prevaricación y desamor. Con tu muerte en la cruz hasCuadro de texto: 165 acogido a todos los hombres en tu corazón, reconcilián­dolos con Dios dentro del único cuerpo que es la Iglesia. Hazme vivir; pues, reconciliado, en la alegría de llegar a ser «morada de Dios por medio del Espíritu».

 

CONTEMPLATIO

Ven, luz verdadera.

Ven, vida eterna.

Ven, misterio escondido.

Ven, realidad inexpresable.

Ven, perenne exultación.

Ven, espera veraz de cuantos serán salvados.

Ven, resurrección de los muertos.

Ven, alegría eterna.

Ven, corona inmarcesible.

Ven, tú a quien mi corazón ha codiciado y codicia.

Ven, tú que te has convertido en mi deseo

y has hecho que yo pueda desearte.

Ven, respiración y vida mía. Ven, consuelo mío.

Ven, alegría y gloria y delicia sin fin

(Simeón el Nuevo Teólogo, Inni e preghiere, Roma 1996, pp. 75ss).

 

ACTIO

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Ven, Jesús. Sé para mí paz y alegría».

 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila

 

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