La Arquidiócesis de Tijuana se une en gratitud por el XXV Aniversario Episcopal de nuestro Arzobispo Emérito Dn. Rafael Romo Muñoz

“A mi llegaba a estas tierras benditas para ser ordenado cuarto obispo,…llegué con temor,… pero me di cuenta que la responsabilidad no era solo mía, sino de todo bautizado…”

Pastoral para la Comunicación.- La Arquidiócesis de Tijuana se une en la plegaria de Acción de Gracias por el XXV Aniversario Episcopal del Excmo. Sr. Arz. Emérito Dn. Rafael Romo Muñoz, con la intención por su persona y vocación en todas las Misas celebradas este 24 de febrero 2021 en las Parroquias de nuestra Arquidiócesis, en oración cercana y ramillete espiritual de la Iglesia peregrina de Tijuana para expresar la gratitud por el don de su ministerio episcopal entre nosotros.

A continuación compartimos algunos de los mensajes que nuestro Arzobispo Emérito ha compartido en varios de sus aniversarios episcopales a esta Iglesia de Tijuana y que hoy hacemos memoria y actualidad de los mismos:

1.- “A mi llegaba a estas tierras benditas para ser ordenado cuarto obispo, sin ninguna experiencia como obispo. Llegué con el enorme temor. El sólo pensamiento de la responsabilidad de conducir esta enorme población por los senderos de la santidad. De momento no caía en la cuenta que la responsabilidad no era solo mía, sino de todo bautizado y particularmente de los comprometidos por la ordenación y la consagración”.

2.- “Dios me llamó, mi Padre Dios me llamó. Me escogió como signo inequívoco de predilección”. Por lo que su actitud ante el Señor será siempre de agradecimiento”.

3.- “En 1996 estaba en Roma en el Colegio Mexicano, cuando recibí la invitación para ser el obispo de la entonces Diócesis de Tijuana”.

4.- “Son una gracia los años de mi servicio cada aniversario…Yo humildemente tengo un sentimiento de gratitud a Dios. Bien lo sabemos que es sin mérito de nosotros mismos”.

5.-“Él llama y escoge para lo que Él quiera, y bueno sin buscarlo ni mucho menos esperarlo. Él me llamó y me llamó a este lugar tan singular y particular porque al ser llamado aquí soy llamado a una diócesis que ya desde el principio tenía más de 1 millón de habitantes, lo cual es algo singular”.

6.- “Agradezco todas sus oraciones a mi persona, siempre me ha impresionado el caudal de oración en todo momento en torno a la Eucaristía cuando escucho oremos por nuestro Obispo, siento el caudal de la oración de todo el pueblo”.

7.- “Como sacerdotes todos nos alegramos sobre manera el día de nuestro sacerdocio. Y lo tratamos de recordar año tras año. Igualmente el obispo también se llena de gratitud con Dios y con ustedes, y celebra este Aniversario”.

8.-“Naturalmente el obispo es el centro de comunión y de unidad de la diócesis…somos una verdadera fraternidad en todo el mundo, de tal manera que lo que acontezca con uno nos afecta a todos”.

9.-“Nosotros estamos hechos para servir a la Iglesia. Y en un servicio que es definitivamente para todo la vida. Es nuestra consagración. Nosotros no tenemos otro fin ni otro objetivo de nuestra vida que servir a la comunidad con todo nuestro corazón”.

10.- “El servir como obispo en algún lugar normalmente en el sentido de la Iglesia es una permanencia, porque el sentido es esponsorial, es como el esposo y la esposa que permanecen para siempre”.

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El Arzobispo Metropolitano Don Rafael Romo Muñoz nació en Torreón, Coahuila el 22 de noviembre de 1940. Al terminar la primaria ingresó al Seminario de Saltillo en el año de 1953. Cinco años después pasó al Seminario Mexicano de Montezuma en Nuevo México, E.U. donde cursó la Filosofía.

          Volvió a Torreón por un año escolar, de 1961 a 1962, colaborando en la fundación del Seminario de Torreón.

          Cursó la Sagrada Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma durante el Concilio Vaticano II obteniendo la Licenciatura en Teología Dogmática.

Su ordenación sacerdotal fue el 28 de noviembre de 1965 en la ciudad de Roma, por ministerio del Excelentísimo Señor Obispo Don Fernando Romo Gutiérrez (q.e.p.d.).

De 1966 a 1969 inició su ministerio pastoral como vicario cooperador en la parroquia foránea de San Pedro Apóstol.

En 1969 fue nombrado Director Espiritual del Seminario de Torreón.

Cuatro años después regresó a Roma para hacer estudios especiales de Teología Moral, que concluyó en 1977 en la Academia Alfonsina,  obteniendo la licenciatura en Teología Moral, quedando inscrito para el doctorado.

          De regreso a Torreón fue nombrado Rector del Seminario Diocesano, cargo que tuvo durante 17 años.

          En 1993 fue designado Presidente de la Organización de Seminarios de México (OSMEX), y vocal de la Organización de Seminarios Latinoamericanos (OSLAM), cargo que automáticamente dejó al ser solicitado en Roma para hacerse cargo de la Dirección Espiritual en el Pontificio Colegio Mexicano en Roma, a partir de 1995.

Este cargo lo deja nuevamente con motivo de su nombramiento Episcopal a la Diócesis de Tijuana, donde fue consagrado IV Obispo de Tijuana el día 24 de febrero de 1996 por el Señor Arzobispo Don Jerónimo Prigione, entonces Nuncio Apostólico de México.

          El 25 de noviembre de 2006 el Santo Padre Benedicto XVI elevó la Diócesis de Tijuana a sede metropolitana de la recién creada Provincia de Baja California, confirmándolo como a su primer Arzobispo. Esto se hizo oficial el 29 de enero de 2007.

          Posteriormente fue el encargado por dos periodos continuos de la Dimensión de Movilidad Humana (atención a migrantes) en el Episcopado Mexicano. Y actualmente forma parte del consejo de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

 

 

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