Mensaje a la Sociedad

Tijuana, B.C., a 19 de septiembre de 2008.

 

A Todos los hombres  y mujeres de buena voluntad:

 

“El rostro de Jesucristo muerto y resucitado, maltratado por nuestros pecados y glorificado por el Padre, es un rostro doliente y glorioso, podemos ver en él con la mirada de la fe el rostro humillado de tantos hombres y mujeres”.

 

La Iglesia Católica en Tijuana lamenta profundamente los hechos suscitados en la Penitenciaría del Estado, donde por desgracia hubo pérdidas de vidas humanas.

 

Nos unimos en oración por las familias que sufren la muerte de sus seres queridos, pues para la Iglesia “todos los seres humanos son hijos e hijas de Dios”.

 

Así mismo,  el servicio de la caridad, igual que el anuncio de la Palabra y la celebración de los Sacramento es, expresión irrenunciable de su propia esencia. En este sentido hemos estado acompañando y ayudado de manera cercana a los internos, por medio de los Padres Mercedarios, la Hna. Antonia y el grupo de consagradas que colaboran junto con ella, como también laicos hombres y mujeres que realizan su apostolado en los centros de rehabilitación social, no solo en estos momentos sino de manera continua y permanente.

 

Es necesario que el Estado se plante con seriedad y verdad la situación del sistema de justicia y la realidad carcelaria. Promover la aspiración a una sociedad justa y una convivencia ciudadana de bienestar y paz es tarea de todos y no de unos cuantos.

 

  Anhelando que la Paz y la concordia reine en nuestra ciudad elevamos nuestro suplica confiada al Padre para que hechos tan  trágicos no se vuelvan a presentar.

 

Con mi bendición:

 

+Rafael Romo Muñoz

Arzobispo de Tijuana

 

 

Pbro. Antonio Beltrán Coronado

Secretario Canciller

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