Yo envío mi mensajero delante de ti; él te preparará el camino

Jueves de la tercera semana de adviento

Evangelio: Lucas 7,24-30

Cuando sus mensajeros se retiraron, Jesús comenzó a hablar de Juan a la gente: -¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento?¿Qué salieron a ver? ¿Un hombre lujosamente vestido? Los que visten con lujo y se dan buena vida están en los palacios de los reyes.¿Qué salieron entonces a ver? ¿Un profeta? Sí, incluso más que un profeta. Éste es de quien está escrito: Yo envío mi mensajero delante de ti; él te preparará el camino. Les digo que entre los nacidos de mujer no hay otro mayor que Juan; sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él.Todos los que escucharon a Juan, incluidos los publicanos, acogieron la oferta de Dios y recibieron su bautismo, pero los fariseos y los doctores de la ley frustraron el plan de Dios para con ellos y rechazaron el bautismo de Juan. 

 

ORATIO

«Por un breve instante te abandoné, pero ahora te acojo con inmenso cariño. En un arrebato de ira te oculté mi rostro por un momento, pero mi amor por ti es eterno -dice el Señor, tu libertador-» (Is 54,7-8). Hoy, Señor, quiero cantar tu fidelidad, tu amor invencible, tu ternura ilimitada. Tú eres el Dios cercano, cuyos caminos son todos verdad, tú el esposo de Sión, tú el redentor de Israel. Tú te has inclinado a nuestra pobreza y nos has enriquecido de ti, has bajado a nuestro pecado y nos has curado, has alejado nuestro sonrojo y nos has revestido de ti mismo.Tú nos has abierto las puertas del Reino en el que el más pequeño es inmensamente grande porque es tu hijo, por el que tu mismo Hijo unigénito se ha hecho hombre y ha muerto en cruz. Tú por nosotros has rasgado el cielo y en la plenitud de los tiempos nos has enviado a tu Hijo, que se ha constituido en nuestro compañero de viaje, nuestro hermano y nuestro Señor. 

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

¿Pertenecemos al grupo de los que sufren por este mundo? ¿De los que miran más allá de lo que es visible? ¿Pertenecemos a los que esperan, aguardan al que debe venir? Estas son las preguntas del adviento. Si somos de éstos, nuestra pregunta, como la del Bautista,se dirige a Jesús: «¿Eres el que ha de venir?» ¿Es de verdad él, el que trae consigo el reino de la paz? Gracias a su venida se ha transformado totalmente nuestro modo de ver el mundo y el tiempo. Su venida no es un acontecimiento de la historia de mundo que aconteció y pasó sin más; se trata más bien de un acontecimiento que significa el final de la historia.Los que creen en él se sustraen a la corriente del tiempo para sumergirse en la eternidad; poseen la verdad, la pureza, la vida.Para nosotros, que continuamos viviendo en la historia, él es siempre el que Viene, el que siempre nos arranca, nos levanta más arriba de la vida y de la actividad temporal y de cuanto en ello existe de perecedero y mísero, del pecado y la muerte (R. Bultmann, Prediche di Marburg, Brescia 1973,221-222). 

 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila 

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