Nuestro Arzobispo Francisco y el cuidado maternal de la Santísima Virgen de Loreto

Pastoral de la Comunicación. – “Este 25 de octubre celebraremos la Fiesta de Nuestra Señora de Loreto. En 1697 se fundó la primera misión en Baja California Sur, dedicada precisamente a la Santísima Virgen con este título de Nuestra Señora de Loreto. Actualmente es patrona de todas las Californias y también la Santa patrona de Nuestra Arquidiócesis de Tijuana. Quiero invitarlos a todos a vivir esta fiesta con un espíritu de fe, una fe centrada en Jesucristo, y la Santísima Virgen María es quien nos conduce a Cristo Jesús.

En torno a esta celebración especialmente es importante tomar conciencia de que a nuestro lado camina la Santísima Virgen, nuestra madre, ella intercede por nosotros y que ella presenta ante su Hijo Jesucristo todas nuestras necesidades. Que Dios les bendiga, que esta fiesta de nuestra Santa Patrona, la Santísima Virgen de Loreto de mucho fruto, mucha vida pastoral en nuestra Arquidiócesis de Tijuana.”

Es este sentido y vivencia de fe, nuestro Arzobispo Francisco ha impulsado en torno a la Virgen de Loreto y específicamente en sus diversas intervenciones y mensajes, sea en su visita pastoral, que, en encuentros con sacerdotes o laicos, la invocación a nuestra Madre está constantemente cercana al corazón de nuestro Pastor. Especialmente confiando a Ella, su servicio pastoral, él mismo lo expresaba al inicio de su servicio episcopal en esta Iglesia de frontera: “al iniciar mi servicio pastoral en esta Arquidiócesis de Tijuana, proclamo a Jesucristo como Señor y Salvador de todos los hombres, profeso mi amor a la Iglesia que peregrina en estas tierras y me confío al cuidado maternal de la Santísima Virgen de Loreto.

Es en esta constante intercesión a la Santísima Virgen María en sus diversas advocaciones, Mons. Francisco Moreno Barrón, fija su mirada en la maternal plegaria por los diversos rostros de nuestra sociedad e Iglesia, especialmente como protectora de los migrantes para encomendarle el cuidado maternal de todos nuestros hermanos migrantes: los que se encuentran en los Estados Unidos, los que han sido deportados, los que van y vienen continuamente, a veces todos los días por motivo de trabajo, para encomendarle a este pueblo migrante de la Baja California, especialmente de Tijuana, Rosarito y Tecate”, ha manifestado el Arzobispo.

Ha destacado, que ella, la Madre del verdadero Dios por quien se vive sigue manifestando su amorosa intercesión ante su Hijo Jesús y caminando a nuestro lado a través de la historia. Pero también en la condición particular de cada uno. “Quién no ha sentido esa caricia de madre, ese regazo maternal, en cuántos hogares ella ha hecho maravillas sobre todo en la construcción de la unidad, de la reconciliación. Como ella está empeñada en que nuestro México encuentre hoy los caminos del verdadero progreso en la justicia y en la paz verdaderas”.

Llamando al compromiso de “vivir como hijos suyos, hermanos unos con otros y que este testimonio de fraternidad trascienda los muros y sea un testimonio que impacte a todos los pueblos de la tierra, que puedan decir en Tijuana viven unidos en el amor, en Tijuana son solidarios con los pobres, con los necesitados, de una manera especial con los migrantes y que ese ejemplo unido a nuestra constante oración rompa muros, quite obstáculos y vaya abriendo al mundo de hoy a la esperanza de un mañana mejor donde no haya fronteras, donde todos seamos hermanos y vivamos como tales: hijos del único Padre Dios, Padre de amor que nos abraza a todos y nos bendice a diario”.

Por ello, ha puesto bajo su regazo el “caminar juntos” en este momento presente de nuestra Arquidiócesis; “seguiremos peregrinando como Iglesia Particular en la perspectiva sinodal, en comunión con el Santo Padre Francisco, unidos en el amor y bajo el impulso del Espíritu Santo. Que nos acompañe siempre el cuidado maternal de la Santa Patrona de nuestra Arquidiócesis, la Virgen de Loreto.”

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