Hablaré por medio de parábolas, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo

LECTIO

 

Evangelio: Mateo 13,31-35

 

En aquel tiempo, les propuso otra parábola: Sucede con el Reino de los Cielos lo que con un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo. Es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece es mayor que las hortalizas y se hace como un árbol, hasta el punto de que las aves del cielo pueden anidar en sus ramas. 

 

Les dijo otra parábola: -Sucede con el Reino de los Cielos lo que con la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta. Jesús expuso todas estas cosas por medio de parábolas a la gente, y nada les decía sin utilizar parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta:

Hablaré por medio de parábolas, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.

 

Vacaciones con Dios 

 

AL EMPRENDER UN VIAJE

 

En tu nombre, Señor, queremos partir.

 Que no olvidemos nunca que vamos hacia ti.

 Tú eres en nuestras vidas el camino y el fin.

 Danos hoy tu gracia y un viaje feliz.

 Amén.

 

DUELE LA TIERRA DE HERMOSA

 

¡Qué bello creaste el mundo, mesa de ricos sabores!

 Mas son las cosas mejores cuando me saben a Ti.

 

Te buscaré en cada piedra, en cada ave, en cada rosa.

 Duele la tierra de hermosa por tanta huella de Ti.

 

Duele tu cara en la cara de cada pobre que pasa

 sin pan, sin amor, sin casa, y duele el dolor de Ti.

 

Desde tu amor, cada día, seguro a mi encuentro sales.

 ¡Oh qué asedio de señales!

 Todas me llevan a Ti…

 

Dios de alegría:

 Te entreví en pleno día.

 La túnica de luz se enredaba en el árbol

 sin memoria de cruz.

 Tu paso de cristal bajaba la escalera

 del manantial.

 El cielo sonreía.

 Iban flor y guijarro en buena compañía.

 Todo era lenguaje divino.

 Cada ala era un viaje hacia el Dios de alegría,

 todo luz.

 El mundo ardía.

 

ORATIO

 

Has querido asociamos, Señor, a la realización de tu gran designio de amor «para la vida en abundancia» del mundo. Nos has llamado a colaborar contigo en su fermentación. Te estamos muy agradecidos por haber confiado en nosotros y habemos hecho hijos tuyos.

Sin embargo, sabes todo lo que en nosotros no ha sido fermentado por tu invitación: no todo en nosotros ha sido evangelizado, y hay muchos recodos oscuros y tenebrosos en nuestros corazones. Con frecuencia nos descubrimos adorando los falsos ídolos que nos construimos como sucedáneos de tu Evangelio. Nos dejamos fascinar por otros proyectos, a veces míseros y mezquinos, que no forman parte de tu plan de salvación y de amor, y vamos abandonando nuestra inicial dedicación al mismo. 

Perdona nuestra infidelidad y haz que tu Evangelio brille de tal modo ante los ojos de nuestro corazón que nos sintamos suavemente obligados a abrazarlo y a dejamos levitar integralmente por él, permaneciendo fieles a tu Palabra de vida. Entonces daremos con alegría los frutos que tú mismo esperas de nosotros. Amén.

 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila

 

 

 

Podría también gustarte...