Primera visita pastoral a las parroquias

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He concluido las 100 Visitas Pastorales a las Parroquias de nuestra Arquidiócesis de Tijuana. Quiero compartirles cómo se desarrollaron, hacer una breve valoración y señalar a hacia dónde vamos.

Al llegar a cada parroquia, encontré a la comunidad en adoración frente a Jesús Sacramentado. Hice con ellos un acto de fe, esperanza y caridad y les di la bendición con el Santísimo. De rodillas ante la Hostia Consagrada es la mejor manera de iniciar toda tarea pastoral.

Saludé a la comunidad, agradecí a su párroco que los acompañara pastoralmente en nombre de Cristo Jesús y de su Obispo, y les expliqué lo que era la Visita Pastoral: el encuentro del obispo diocesano con su pueblo, el encuentro del Buen Pastor con sus ovejas.

Escuché atento el mensaje que cada comunidad preparó y me entregó por escrito e hice un comentario sobre algunos de los puntos que me expusieron. Luego provoqué que participaran espontáneamente con preguntas, comentarios o sugerencias e hice otra breve reflexión a partir de lo planteado. Al final, les manifesté algunas de mis inquietudes pastorales acerca del consejo parroquial de pastoral, el consejo diocesano de laicos, la misión continental permanente, etc.

La Visita Pastoral concluyó con la renovación de las promesas bautismales, ya que mi intención era confirmarlos en la fe y motivarlos a tomar la decisión de vivir y morir siendo católicos, en esta fe en la que fuimos engendrados por nuestros padres, abuelos y padrinos, que fue la mejor herencia que ellos nos pudieron dejar.

A través de los presentes, bendije a toda la comunidad parroquial. Al retirarme, saludé especialmente a los niños, enfermos y ancianos, mientras abordaba el auto rumbo a la siguiente parroquia. En algunas de ellas me recibieron a las diez de la noche, lo cual me edificó grandemente.

Estas Visitas Pastorales me dieron una visión de conjunto de la Diócesis. Conocí sus templos parroquiales, a donde acuden los fieles a beber como de una fuente, pero sobre todo fui al encuentro de las personas que forman la comunidad parroquial. Todos me recibieron en actitud de fe, reconociendo en la pobreza de mi persona el rostro del Buen Pastor, pues en mí querían ver, oír y tocar al mismo Cristo.

Tengo en mis manos cada uno de los 100 mensajes que preparó la comunidad parroquial, muchos otros que me entregaron a mí paso y se tomó nota de todas las participaciones espontáneas en cada parroquia. Además cuento con las 14 actas de los encuentros decanales con sacerdotes y otros 14 escritos que me presentaron las 1500 catequistas en el Encuentro Diocesano de Catequesis. De todo esto, hice un comentario en su momento, pero ahora retomaré esta riqueza de contenidos, de modo que pueda ofrecer un mejor servicio pastoral como su obispo a esta Iglesia particular que me ha sido confiada.

Esta experiencia eclesial fue un tiempo de gracia, en el que pude reconocer la acción del Espíritu Santo y la respuesta alegre y generosa de sacerdotes, religiosas y laicos. Percibo en todos ellos una gran disposición para caminar juntos como Iglesia, y en esto hay mucha esperanza.

 

 

+Mons. Francisco Moreno Barrón

Arzobispo de Tijuana

 

24 de octubre de 2016.

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