Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado…

2 de Noviembre: memoria de todos los fieles difuntos:

 

Evangelio: Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo dijo Jesús: Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.  Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a la izquierda.

Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,  porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;  desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver”.  Los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?”.  Y el Rey les responderá: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”.

Luego dirá a los de la izquierda: “Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,  porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;  estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron”.  Estos, a su vez, le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?”.  Y él les responderá: “Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo”.  Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna».

 

ORATIO

Libérame, Señor, de los obstáculos que intentan atar­me a un pasado glorioso o cargado de injusticias y de resentimiento o a un presente mezquino o cautivador; hazme libre de seguirte por los caminos del Evangelio y de la historia para anunciar y difundir la verdadera libertad.

Señor, dame la fuerza necesaria para salir de una mu­chedumbre acomodadiza que, presa por completo de sus propios fines y de sus propias metas, se vuelve sor­da e insensible a tus invitaciones y las rechaza presen­tando como excusas necesidades apremiantes; hazme sensible y dispuesto a tus llamadas, en todas las es­taciones de mi vida, para anunciar y dejar aparecer tu voluntad.

Señor, ayúdame a seguir con honestidad y constancia mi misión por pequeña o grande que sea, contrarrestada a veces, trabajosa y en absoluto popular, porque deseo seguirte sólo a ti, que eres el único camino verdadero: fiel sin volverme nunca hacia atrás, cueste lo que cueste, para anunciar y servir tu proyecto de salvación.


CONTEMPLATIO

Ha aparecido la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor al hombre (Tit 2,11). Gracias sean dadas a Dios, que ha hecho abundar en nosotros el consuelo en medio de esta peregrinación, de este destierro, de esta miseria.

 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila

 

 

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