La semilla es la palabra de Dios

Sábado  17 de septiembre

 

Evangelio: Lucas: 8, 4-15.


En aquel tiempo, se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades. Entonces les dijo esta parábola: «Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, una parte de la semilla cayó al borde del camino, la pisaron, y las aves del cielo se la comieron. Otra parte, cayó en terreno pedregoso y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco, cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron. El resto cayó en tierra buena y, al crecer, dio fruto al ciento por uno». Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga». Entonces le preguntaron los discípulos: «¿Qué significa esa parábola?» Él les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios. Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y arranca la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la tentación fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero, con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Los de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto gracias a su constancia».

 

ORATIO

Concédenos, oh Padre y Dios de la vida, mantenernos disponibles a tu plan de salvación y amor. Concédenos acoger tu Palabra de verdad y de paz, tras haberla reconocido en los acontecimientos y en las personas que encontramos en nuestra vida diaria. Y haz que, custodiándola en el corazón, siguiendo el ejemplo de la Virgen, nuestra Madre (c f. Lc 2,19), podamos dar frutos que se asimilen a los «pensamientos y sentimientos de Cristo» y, por consiguiente, de caridad con el prójimo de cada día.

Viernes 17 de septiembre

 

Evangelio: Lucas: 8,1-3 


En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

 

ORACIÓN POR NUESTRA PATRIA MEXICANA

 

Dios Espíritu Santo, nuestro guía, auxilio y defensa, que actúas con tu gracia en quienes profesan la fe y se saben ciudadanos de las dos patrias, la terrena y la celestial, tú, con tu ayuda, haces que su vida sea una auténtica expresión de vida cristiana. Asístenos con tus siete sagrados dones para que en nuestra nación se multipliquen los dones de la sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y santo temor de Dios. Multiplica entre los creyentes de México y nuestros hermanos compatriotas de buena voluntad, las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad; y anímanos en el ejercicio de las virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Dador de todos los dones, ven a reinar entre nosotros. Dios Espíritu Santo, bendícenos.

 

Mons. Salvador Cisneros G.

Parroquia Santa Teresa de Ávila

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