Vísperas – MARTES IV SEMANA DE CUARESMA 2020

Martes, 24 de marzo de 2020

  1. Dios mío, ven en mi auxilio.
  2. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

Himno 1

Te damos gracias, Señor,

porque has depuesto la ira

y has detenido ante el pueblo

la mano que lo castiga.

Tú eres el Dios que nos salva,

la luz que nos ilumina,

la mano que nos sostiene

y el techo que nos cobija.

Y sacaremos con gozo

del manantial de la Vida

las aguas que dan al hombre

la fuerza que resucita.

Entonces proclamaremos:

“¡Cantadle con alegría!

¡El nombre de Dios es grande;

su caridad, infinita!

¡Qué alabe al Señor la tierra!

Contadle sus maravillas.

¡Qué grande, en medio del pueblo, el Dios que nos justifica!”. Amén.

 

Salmodia

 

Antífona 1: Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

 

Salmo 136,1-6

 

Junto a los canales de Babilonia

 

Este destierro y esclavitud material hay que tomarlo como símbolo de la esclavitud espiritual. (S. Hilario)

 

Junto a los canales de Babilonia

nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;

en los sauces de sus orillas

colgábamos nuestras cítaras.

 

 

Allí los que nos deportaron

nos invitaban a cantar;

nuestros opresores, a divertirlos:

«Cantadnos un cantar de Sión.»

 

¡Cómo cantar un cántico del Señor

en tierra extranjera!

Si me olvido de ti, Jerusalén,

que se me paralice la mano derecha;

 

que se me pegue la lengua al paladar

si no me acuerdo de ti,

si no pongo a Jerusalén

en la cumbre de mis alegrías.

 

Antífona 2: Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

 

Salmo 137

 

Acción de gracias

 

Los reyes de la tierra llevarán a la ciudad santa su esplendor. (cf. Ap 21,24)

 

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;

delante de los ángeles tañeré para ti,

me postraré hacia tu santuario,

daré gracias a tu nombre:

 

por tu misericordia y tu lealtad,

porque tu promesa supera a tu fama;

cuando te invoqué, me escuchaste,

acreciste el valor en mi alma.

 

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,

al escuchar el oráculo de tu boca;

canten los caminos del Señor,

porque la gloria del Señor es grande.

 

El Señor es sublime, se fija en el humilde,

y de lejos conoce al soberbio.

 

Cuando camino entre peligros,

me conservas la vida;

extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo,

y tu derecha me salva.

 

El Señor completará sus favores conmigo:

Señor, tu misericordia es eterna,

no abandones la obra de tus manos.

 

Antífona: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

 

Ap 4,11;5,9.10.12

 

Himno de los redimidos

 

Eres digno, Señor, Dios nuestro,

de recibir la gloria, el honor y el poder,

porque tú has creado el universo;

porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

 

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,

porque fuiste degollado

y con tu sangre compraste para Dios

hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

y has hecho de ellos para nuestro Dios

un reino de sacerdotes,

y reinan sobre la tierra.

 

Digno es el Cordero degollado

de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,

la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

 

Lectura Breve

St 2, 14. 17. 18b

 

Hermanos, qué provecho saca uno con decir: “¿Yo tengo fe”, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo la fe? La fe, si no va acompañada de las obras, está muerta en su soledad. Pruébame tu fe sin obras que yo por mis obras te probaré mi fe.

 

Responsorio Breve

  1. Yo dije: “Señor, ten misericordia.”
  2. Yo dije: “Señor, ten misericordia.”
  3. Sáname, porque he pecado contra ti.
  4. Señor, ten misericordia.
  5. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
  6. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»

 

 

 

 

 

 

Canto Evangélico

Antífona: Ya ves que estás curado; no vuelvas a pecar más, no sea que te suceda algo peor.

 

Magnificat Lc 1, 46-55

 

Alegría del alma en el Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Preces

Oremos a Jesús, el Señor, que levantado en la cruz atrae a todos hacia él, y digámosle:

Atrae, Señor, a todos hacia ti.

Señor, que la luz con que resplandece el misterio de la cruz atraiga a todos los hombres,

— para que te reconozcan como camino, verdad y vida.

Da tu agua viva a todos los sedientos de verdad,

— para que su sed quede eternamente saciada.

Ilumina a los científicos y a los artistas,

— para que el progreso sea también camino de salvación.

Mueve los corazones de los que se apartaron de ti a causa del pecado o del escándalo,

— para que se conviertan a ti y permanezcan en tu amor.

Aquí se pueden añadir algunas intenciones libres.

Admite en tu reino a todos los difuntos,

— para que se alegren eternamente con la Virgen María y con todos los santos.

Que el Espíritu que habita en nosotros y nos une en su amor nos ayude a decir: Padre

nuestro.

 

Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día,

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en tentación,

y líbranos del mal.

 

Oración

Te pedimos, Señor, que las prácticas santas de esta Cuaresma dispongan el corazón de tus fieles para celebrar dignamente el misterio pascual y anunciar a todos los hombres la grandeza de tu salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Amén.

 

Conclusión

 

  1. El Señor esté con vosotros.
  2. Y con tu espíritu.
  3. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
  4. Amén.
  5. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
  6. Amén.

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