“El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día…

Jueves

Lectura

Lucas 9,22-25.

Entonces Jesús anunció a sus discípulos: “El Hijo del hombre, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. Después dijo a todos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?

 

ORATIO

Jesús, tú eres el Camino, el único que conduce al Pa­dre: tu camino no es de gloria, oh Varón de dolores, que sabes bien lo que es padecer; me invitas a seguirte, a optar en todo momento en dar mis pasos vacilantes siguiendo tus huellas seguras…

Jesús, tú eres la Verdad, la única que lleva a conocer el rostro de Dios: no infunde mucho entusiasmo verlo en el tuyo, oh Siervo doliente; está tan desfigurado que no parece rostro humano. Pero me invitas a creerlo; el que te ve a ti, ve al Padre; éste es el gozo perenne…

Jesús, tú eres la Vida, la eterna, que comienza ahora y desemboca en el seno de Dios. No es fácil aceptar perder­la aquí y ahora, negando lo que satisface inmediatamente porque sacia mis deseos orgullosos y egoístas, pero tú me repites: "Quien pierda su vida por mí, la salvará".

Señor, tú eres el único que puedes darme fuerza, la gracia de dar un paso adelante, un pasito cada vez; de abrazar mi cruz diciendo: "Sí, quiero" a tu invitación, y seguirte caminando contigo hasta la meta, sin retroce­der, por el camino de la vida en plenitud.

 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila

 

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