«Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía»

Jueves 23 CRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE

Lectura

Lucas 22,14-20

Cuando llegó la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo: «He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios».

Y tomando una copa, dio gracias y dijo: «Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios».

Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes.

 

REFLEXIÓN

La oración de acción de gracias de Jesús sobre el pan: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». Lo mismo con el cáliz, que es «la nueva alianza sellada con mi sangre». «El cuerpo que se entrega por ustedes, la alianza sellada con la sangre», significa abnegación, entrega de amor hasta el extremo, y esto hasta tal punto que el que se sacrifica se convierte en comida y bebida de aquellos por los que se entrega. Y no sólo esto, sino que el poder de seguir realizando este sacrificio se deja en manos de aquellos por los que se ha ofrecido: se dice «hagan esto» y no simplemente «reciban esto». Lo mismo se repetirá en Pascua cuando el Resucitado diga: «A quienes les perdonen los pecados», y no simplemente «reciban mi perdón y el de mi Padre». Es como si lo máximo que podríamos imaginarnos, que el Hombre-Dios se entrega a nosotros, sus asesinos, como comida para la vida eterna, quedara superado una vez más: que nosotros mismos debemos realizar lo que ha sido hecho por nosotros, ofreciendo el sacrificio del Hijo al Padre.

 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila

 

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