En la Solemnidad de la Ascensión la Iglesia celebra la 54 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

Pastoral para la Comunicación. – Hoy, domingo 24 de mayo de 2020, festividad litúrgica de la Ascensión del Señor, la Iglesia celebra la 54ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.  Una Jornada Mundial que viene celebrándose desde el año 1967 y que se constituyó por expresa voluntad del Concilio Vaticano II, siendo el día de celebración el domingo anterior a la fiesta de Pentecostés, en el día de la Ascensión.

La constitución de esta Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales se impulsó con el objetivo principal de formar conciencias frente a las responsabilidades que incumben a los individuos, grupo o sociedad, como usuarios de los medios de comunicación; invitar a los creyentes a rezar para que los medios de comunicación sean empleados como defensores de la Verdad y se constituyó también como un reconocimiento a todos los medios que dirigen sus esfuerzos, además de a informar y defender la Verdad a la Evangelización y el progreso de los pueblos, destacando con esta celebración el papel fundamental y el compromiso con la Verdad que tienen todos los profesionales que forman parte del sistema de medios de comunicación en el mundo.

En este 54º Mensaje para las Comunicaciones Sociales se centra sobre el tema “Para que puedas contar y grabar en la memoria (cf. Ex 10,2) La vida se hace historia”. El Papa Francisco se detiene en el valor de la narración. Señalando que la exhortación, más urgente -también para el mundo católico- a vencer la tentación de las historias destructivas. Subraya en su Mensaje publicado en la memoria de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas. Un contenido que abarca un horizonte mucho más amplio que la profesión de periodista.

Una parte importante del documento está dedicada por el Papa a “historias destructivas” que describe con palabras que recuerdan la inmediatez de las homilías de Santa Marta. Una vez más -como ya en el Mensaje para las Comunicaciones de 2018 dedicado al fenómeno de las fake news (noticias falsas) – Francisco pone en guardia ante la tentación de la serpiente, narrada en el Libro del Génesis, que “introduce en la trama de la historia un nudo difícil de deshacer”.

Confronta con radicalidad la difusión de narraciones “falsas y malvadas” – hasta la sofisticada aberración del deepfake (engaño profundo) – el Papa anima a que la narración hable “de nosotros y de la belleza que poseemos” ayudando a “reencontrar las raíces y la fuerza para avanzar juntos”. Necesitamos, “respirar la verdad de las buenas historias”.

Los relatos “nos pueden ayudar a entender y a decir quiénes somos”, porque “el hombre es un ser narrador” que necesita “revestirse de historias para custodiar su propia vida”.

En el Mensaje se cita la storytelling (narración de historias), una técnica cada vez más en boga en varios campos, desde la publicidad hasta la política, pero la historia en la que piensa Francisco no sigue lógicas mundanas. Tiene un valor más profundo que hace “memoria de lo que somos a los ojos de Dios”.

El Mensaje termina con una oración a María para que escuche nuestras historias, para que las custodie. Recordando una imagen querida por Francisco y también presente en la casa de Santa Marta, pide a la Virgen que desate “el cúmulo de nudos en que se ha enredado nuestra vida”, ayudándonos a “construir historias de paz, de futuro”.

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