Evangelio según San Marcos 6,7-13

Mons. Salvador Cisneros
Parroquia Santa Teresa de Ávila

Jueves

Lectura

Marcos 6,7-13

Y llama a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino: «Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas.» Y les dijo: «Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos.» Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

 

 

REFLEXIÓN

Marcos describe la misión muy sencillamente, aunque con matices interesantes. Todos los cristianos somos enviados en medio de este mundo a anunciar una buena nueva. Dios no se sirve de ángeles ni de revelaciones directas.

También para nosotros vale su invitación a que vayamos ligeros de equipaje, sin gran preocupación por los recursos, no apoyándonos demasiado en los medios humanos. Es Dios el que hace crecer, el que da vida.

Deberíamos dar ejemplo de austeridad: todos deberían poder ver que no nos dedicamos a acumular «dinero, sandalias o túnicas». Que nos sentimos más peregrinos que instalados. Que, contando con los medios que hacen falta para la evangelización del mundo, nos apoyamos sobre todo en la gracia de Dios, sin buscar prestigios humanos. Es el lenguaje que más fácilmente entenderá el mundo de hoy: la austeridad y el desinterés a la hora de hacer el bien.

No pretender «salvarnos nosotros», sino colaborar para que todos, nuestros familiares y conocidos, se enteren y acepten el Reino de Dios en sus vidas.

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