Marcos 7,24-30

Mons. Salvador Cisneros
Parroquia Santa Teresa de Ávila

Jueves 11

Lectura

Marcos 7,24-30.

Después de que Jesús partió de allí, fue a la región de Tiro. Entró en una casa, no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto. Enseguida una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de él y fue a postrarse a sus pies. Esta mujer, que era pagana y de origen fenicio, le pidió que expulsara de su hija al demonio. Él le respondió: "Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros". Pero ella le respondió: "Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos". Entonces él le dijo: "A causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija". Ella regresó a su casa y encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio.

 

REFLEXIÓN

Lo grandioso de este relato es que una mujer pagana se presenta como un modelo auténtico de fe y de madurez humana. Ella se abandona completamente en los brazos de aquél que viene de parte de Dios y se declara sin fuerza y limitada.

También aquí aparece la dignidad de la mujer. Ella, una extranjera cananea, no se amedrenta ante un judío. Le responde a Jesús con tanta claridad y con tanta certeza que hace que Él también actúe con libertad y la libere de la opresión en la que vive su familia.

También nosotros tenemos que mirar a la mujer con ojos adultos y configurar una sociedad en donde cada una de las mujeres adquiera su lugar y su responsabilidad. ¿Hasta cuándo seguirá la subvaloración femenina en nuestro entorno? ¿En qué podemos ayudar nosotros a superar este error histórico frente a la mujer?

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