Acerquemos con humildad a la palabra de Dios

Poderosos amigos lectores: reciban un saludo cariñoso. Mi deseo ferviente: que el amor de Dios se derrame de modo abundante sobre su vida, sus seres más queridos, sobre sus iniciativas, actividades y proyectos. Paso a comentar el evangelio dominical, que por cierto es bastante extenso. Continuamos el paso de san Lucas, el médico carísimo,  que tiene por costumbre destacar rasgos de compasión, de ternura, de misericordia y de perdón por parte de Jesús.  Este domingo tenemos un “festival” de parábolas, a cual más aleccionadoras. Bellas todas. La más conocida y popular: la del “hijo pródigo” que por cierto la volvemos a leer en el tiempo de Cuaresma. Con cual de los dos hermanos nos identificamos?.  La de la oveja perdida, que refleja la “mortificación” de Dios por el hecho de que no acudamos a la cita con él en el confesonario. Le causa dolor. Se pone en camino, no importa qué tan lejos andemos, entre breñas, por caminos difíciles y no para hasta encontrarnos. La mujer barrerá la casa con todo esmero hasta encontrar la moneda de plata que somos nosotros. Quiero pensar que cada quien podrá encontrar  un buen tema de meditación. Hagamos también cuanto esté a nuestro alcance por compartir con alguna persona que sin duda encontraremos a lo largo de la semana, un punto de reflexión, un comentario, una lectura, haciendo a un lado la vergüenza.  Hagámoslo con mucho respeto. No se trata de debatir o de imponer la verdad.  Se trata de acercarnos con humildad a la palabra de Dios. No andará  por ahí alguna “ovejita” perdida, que se haya dejado encantar por el canto de la sirenas?. Y que, como el  lobo de caperucita roja, le esté engañando disfrazándose de la abuelita? Joven:  tu papá,  tu mamá  te andan buscando. Y tú……. ni tus luces. Esquivemos los malos ejemplos. No hagamos nada que vaya contra nuestra conciencia. Porque…….. “Dios no hace basura”, y……… “tanto va el cántaro al agua, hasta que se quiebra”. Y……… “tanto peca el que mata la vaca como el que le tiene la pata”. Y……… “el burro hablando de orejas”, y…. “dime con quién andas y te diré quién eres”. Y…..”el que entre lobos anda, a aullar se enseña”. Y……..”no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre”.  Y……..”entre santa y santo, pared de cal y canto”. Y….”árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza”. Amigos: este año 2010 confluyen dos conmemoraciones históricas: por una parte se cumplen 200 años del inicio de la Independencia que se completaría 11 años después por obra de don Agustín de Iturbide en 1821. Y también el 20 de noviembre recordamos los 100 años de la decena trágica. Cien años del ascenso al poder de don Francisco I. Madero. La revolución afectó a casi toda la nación. Produjo innumerables bajas  en la nación. Era un movimiento para sacudir la dictadura de don Porfirio por más de 30 años. Su lema era: sufragio efectivo no reelección. Además en el mes de septiembre recordamos lo que se conoce como el “grito de dolores”.  Se trata de la convocatoria que don Miguel Hidalgo y Costilla hizo la madrugada del 15 de septiembre de 1810 para luchar contra los “gachupines” o sea contra el imperio español. Renovemos nuestro amor a México. Nuestro país es grande. Vivimos más de 100 millones de hombres y mujeres en este territorio. Sus tierras nos proporcionan alimentos. El trabajo fecundo de tantos paisanos hace posible el que estemos en plan de crecer, de mejorar, de ir dejando atrás los graves problemas sociales que nos  aquejan. Queremos entrar en un nuevo México, unido, reconciliado, justo y trabajador, en el que se respeten los derechos y la dignidad de todos. Está en nosotros. Que Dios nos bendiga.

Mons. Eduardo Ackerman D.

Parroquia Santa María Reina

eduardoackerman@yahoo.com.mx  

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