Las realidades migratorias están en el corazón de la Iglesia

Pastoral de la Comunicación

Tijuana, B.C.- El Papa Francisco estas últimas semanas ha  reflexionado sobre la dura situación que atraviesan los miles de hondureños y centroamericanos que forman la caravana migrante y que busca ingresar a Estados Unidos para huir de la pobreza y la violencia en sus países. “Otro fenómeno de los migrantes –pensemos en la caravana que va de Honduras a Estados Unidos– es el de agruparse. El migrante por lo general busca andar en grupo. A veces tiene que andar solo, pero es normal agruparse porque así nos sentimos más fuertes en la migración”, dijo el Pontífice, recientemente en Roma.

A lo cual, diversos Obispos de Latinoamérica han alentado a “sensibilizarnos y comprometernos frente a los flujos migratorios que, causados por la pobreza, la inseguridad y la persecución tienen como destino nuestro país, de manera que sepamos ser una nación solidaria con la población inmigrante”.

“Las realidades migratorias están en el corazón de la Iglesia, lo que se remonta a sus raíces más profundas. Es sobre la dura experiencia migratoria del pueblo de Israel que Dios señala una legislación protectora del inmigrante. ‘No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto’”, han indicaron.

Por su parte los Obispos Mexicanos en comunicado, han hecho un llamado a “acoger y proteger” a los hondureños que se dirigen desde Honduras hasta Estados Unidos en una nueva edición de la llamada “caravana de migrantes”. Dirigiéndose a las autoridades y a todas las personas de buena voluntad, los obispos pidieron velar porque los migrantes “no caigan en manos de personas que, sin escrúpulos, se aprovechan de ellos de muchas maneras: trata de personas, esclavitud laboral, grandes cuotas para asegurarles llegar a su destino, etc.”. Los obispos mexicanos han invitado a las autoridades “a unirnos, en la conciencia de que reconocen la labor siempre inmediata de la Iglesia a favor de estos hermanos migrantes en tránsito”.

Por su parte nuestro Arzobispo Francisco Moreno Barrón en diversos momentos ha señalado que nuestra Iglesia es y tiene “rostro migrante” una Diócesis migrante, “y tenemos el privilegio de servir a Cristo Jesús descubriendo su rostro sufriente en nuestros hermanos migrantes”.

Además encomienda a la Santísima Virgen de Guadalupe el cuidado maternal de todos nuestros hermanos migrantes: “los que se encuentran en los Estados Unidos, los que han sido deportados, los que van y vienen continuamente, a veces todos los días por motivo de trabajo, para encomendarle a este pueblo migrante de la Baja California, especialmente de Tijuana, Rosarito y Tecate”.

También nos invita a que: “Aprendamos a vivir como hijos suyos, hermanos unos con otros y que este testimonio de fraternidad trascienda los muros y sea un testimonio que impacte a todos los pueblos de la tierra, que puedan decir en Tijuana viven unidos en el amor, en Tijuana son solidarios con los pobres, con los necesitados, de una manera especial con los migrantes y que ese ejemplo unido a nuestra constante oración rompa muros, quite obstáculos y vaya abriendo al mundo de hoy a la esperanza de un mañana mejor donde no haya fronteras, donde todos seamos hermanos y vivamos como tales: hijos del único Padre Dios, Padre de amor que nos abraza a todos y nos bendice a diario”.

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