Papa Francisco, desde la Doctrina Social de la Iglesia: “Estar atentos y vigilantes, arriesgar e involucrarse en las realidades desafiantes de la pobreza, el dominio tecnológico y la reducción del hombre”

Pastoral de la Comunicación.- (Vaticano) En el marco del Festival de Doctrina Social de la Iglesia que se lleva a cabo en Italia, el Papa Francisco en un video mensaje manifiesta que como cristianos, “estamos llamados a estar atentos y vigilantes” para que este riesgo de libertad “no pierda su significado más elevado y exigente” porque “arriesgar” – puntualiza –  “significa involucrarse” y esta es “nuestra primera llamada”. Señala que debemos trabajar juntos “para eliminar lo que priva a los hombres y mujeres del tesoro de la libertad” y al mismo tiempo “redescubra el sabor de esa libertad que sabe cómo preservar “la casa común” que Dios nos ha dado”.

El Pontífice señala que “la libertad nunca mata los sueños, sino que construye en la vida lo que muchos desean pero no tienen el coraje de perseguir”. “Ser libre es un desafío – puntualiza – pero un desafío permanente: fascina, cautiva, da valor, nos hace soñar, crea esperanza, invierte en el bien, cree en el futuro” y esto significa que contiene una fuerza que es más fuerte que cualquier esclavitud. Además, asegura que la libertad humana se descubre hasta el final “cuando comprende que es generada y sostenida por la libertad amorosa del Padre, revelada en el Hijo ante la Misericordia”.

Y frente a la indigencia, el Obispo de Roma, señala que la “Cultura del Descarte” citando una de las frases que se leen en su Exhortación Apostólica Evangelii gaudium: “Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes»”. Para el Papa, si un hombre o una mujer se reducen a “sobras”, “no sólo experimentan los frutos malvados de la libertad de los demás en ellos, sino que también son defraudados de la posibilidad de “arriesgar” su propia libertad”.

Considera también, el desarrollo tecnológico entre otras de las situaciones, que afecta negativamente a la experiencia de la libertad cuando éste “no está acompañado por un desarrollo adecuado de responsabilidad, valores y conciencia” y asegura que “la absolutización de la técnica se puede volver en contra del hombre”.

Finalmente, explica la reducción del hombre a mero consumidor, la cual, está representada por la reducción del hombre a un mero consumidor, “en realidad – dice el Papa – aquellos que poseen libertad son aquellos que pertenecen a la minoría que detiene el poder económico y financiero”. “Esto no es libertad es esclavitud”.

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