Párrocos y padres decanos presentan a la intercesión de Nuestra Señora de Loreto los Consejos Parroquiales de Pastoral y miembros del Consejo Diocesano de Laicos

LATIR DE LA ARQUIDIÓCESIS (PRESENCIA)

Pastoral de la Comunicación

Tijuana, B.C.- Donde está la Santísima Virgen María no falta nada. Unidos como presbiterio los párrocos presentaron como ofrenda a Nuestra Señora de Loreto sus nuevos consejos parroquiales de pastoral. Acto seguido los padres decanos también presentaron ante la imagen de Nuestra Señora a los laicos que formarán parte del Consejo Diocesano de Laicos. Nuestro Arzobispo, Mons. Francisco Moreno Barrón, acentuó que nuestra Madre la siempre Virgen María sabe lo que necesitamos, ya que somos llamados a colaborar en la unidad y en la conversión de nuestras vidas.

A partir del material ofrecido en la XXVIII Asamblea Pastoral de la Arquidiócesis, podemos encontrar una serie de contenidos que argumentan la continuidad del camino pastoral de nuestra Arquidiócesis. “Unidos en la misericordia” es el lema de nuestro Arzobispo, quien nos está guiando hacia la reconciliación, el perdón y la unidad en la Arquidiócesis. Realidad, que nos anima en la esperanza y caridad evangélicas. Como lo señala en la introducción del subsidio de temas que compartieron los expositores, se trata de generar nuevas estructuras pastorales para impulsar la evangelización y dar un nuevo rostro de Iglesia, impulsando el Consejo Diocesano de Laicos y el Consejo Parroquial de Pastoral, ya que, la renovación pastoral depende en gran medida de la maduración del laicado.

Sobre la necesidad del Consejo Parroquial de Pastoral (CPP) se plantea que el paso de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera necesita de la participación activa del Consejo Parroquial de Pastoral, pues según el Documento de Aparecida: «El proyecto pastoral de la Diócesis, camino de pastoral orgánica, debe ser una respuesta consciente y eficaz para atender las exigencias del mundo de hoy, con “indicaciones programáticas concretas, objetivos y métodos de trabajo, de formación y valorización de los agentes y la búsqueda de los medios necesarios, que permiten que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura” (NMI 29).  De esta forma, el ser del Consejo Parroquial de Pastoral (CPP) se define como un organismo fundamental para fortalecer la comunión eclesial en la vida pastoral de la parroquia y apoyo inmediato del Párroco, -su mano derecha-  y por su naturaleza es un organismo consultivo, representativo y eclesial bajo la coordinación del párroco, que tiene como tarea el estudio, la reflexión y el discernimiento de la pastoral parroquial para proponer los caminos idóneos de acción pastoral en sintonía con el Plan Diocesano de Pastoral (PDP).

Así, parte del quehacer del Consejo Parroquial de Pastoral será manifestar al párroco los deseos y las necesidades de los fieles, principalmente espirituales; promoverá la conformación y funcionabilidad de los equipos, proponiendo a quienes estén mejor capacitados para coordinarlos, dar seguimiento a los programas de cada equipo de pastoral, impulsará la participación activa de los Movimientos, los Grupos y las Asociaciones en la vida pastoral de la parroquia, impulsará acciones para el mejoramiento de las instalaciones de la parroquia de tal manera que cuente con los espacios adecuados para la formación de los discípulos misioneros, así como promover la vinculación de los equipos de pastoral con las comisiones diocesanas y el trabajo de los equipos en la pastoral orgánica de la parroquia cuidando que sea en unidad y corresponsabilidad, entre otra serie de lineamientos.

Otro aspecto que durante la Asamblea de Pastoral se reflexionó fue referido al Consejo Arquidiocesano de Laicos expresando que dicho consejo es un baluarte de la Iglesia. Ya que su tarea será fortalecer la vida pastoral y eclesial por su honda comunión, participación y espiritualidad, pues está íntimamente unido al Arzobispo. Por ello es una instancia diocesana al servicio de una mayor conciencia, formación, participación y compromiso de los bautizados laicos. Fomentando un ámbito de reflexión y de análisis sobre la realidad de la Arquidiócesis, específicamente en lo que se refiere a los laicos con el propósito de proponer y sugerir al Obispo y a las instancias pastorales aquellos objetivos específicos y estrategias que consideren necesarias para impulsar el ser y el quehacer de los laicos en la Iglesia y en el mundo. Es un organismo de consulta para el Obispo. Los criterios que guiarán al Consejo son la sinodalidad y el diálogo, aceptará las orientaciones del Obispo, tendrá una dimensión misionera y profética, como se acentúa en el documento de reflexión. El Consejo de Laicos deberá conocer el Plan diocesano ya que es el principio y fundamento de donde se ha de proyectar cualquier actividad pastoral. Finalmente, es deseo del consejo de que el laicado sea cada vez más capaz de ser corresponsable de la vida de la Iglesia.

 

 

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