Quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado

VIERNES

Lucas 10, 13-16

Quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado

En aquel tiempo dijo Jesús: "¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado".

 

ORATIO

Me sorprende también este año tu promesa, Señor:

mientras voy caminando con la Iglesia para preparar la

Navidad, escucho que eres tú quien me abres el camino

de la conversión.

Me abres un camino alcanzándome con tu Palabra,

mientras yo con frecuencia la escucho distraídamente y

sin entusiasmo, tú me recuerdas que el encuentro con

tu Palabra es más fuerte que la potencia de los imperios

y que los grandes de este mundo transformando mi vida

en historia de salvación. Enséñame a escuchar, enséñame

el silencio.

Me abres un camino prometiendo rebajar los montes

y rellenar los valles. Si no fuera porque tú me lo dices,

estaría tentado de pensar que tengo la batalla perdida

de antemano: que no cese, Señor, de luchar contra las

montañas del orgullo, de la ira, de los vicios y no me

asuste por los fallos de mi respuesta poco generosa.

Me abres un camino indicándome tantos desiertos

que encuentro a mi alrededor y los espacios vacíos que

nuestra caridad no sabe cómo llenar: que pueda, Señor,

hacer lo que esté de mi parte, sin desanimarme por tantas

cosas como no puedo o no sé hacer.

 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila

 

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