Vivamos plenamente la Semana Santa

 

         La Semana Santa o Semana Mayor es la más importante para los cristianos, ya que es el tiempo de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo para salvarnos.        

         “Esta semana es realmente la más importante del año. Para nosotros como creyentes celebramos el misterio pascual, es decir, la pascua de Cristo que se encierra en esos tres días con los tres grandes acontecimientos: viernes santo, sábado santo y domingo de resurrección. Estos son los tres días santos. Son estos días importantes que debemos vivir en plenitud. Ya está aquí el misterio pascual de Jesucristo: su pasión, su muerte y resurrección por nosotros”, comentó el Excelentísimo Señor Arzobispo Metropolitano, Don Rafael Romo Muñoz.        

         Explicó que con el domingo de ramos, que se celebró ayer, es la introducción a la Semana Santa, término de la cuaresma, que el mundo entero la considera Semana Mayor sean o no creyentes, y cuyo impacto es también de índole comercial y gubernamental.        

         Los días santos, detalló el Arzobispo, no incluyen al jueves, sino que la tarde ya abarca la cena del Señor o la última cena, y que piadosamente acuden los fieles a participar en el llamado lavatorio de pies. Este momento es considerado íntimo de Jesús con los apóstoles, el cual es llamado sacerdotal, donde se entrega a nosotros dando el mensaje de “servir no a que me sirvan y darles este ejemplo, para que como yo he hecho con ustedes, ustedes también lo hagan con los demás”        

         “Desde luego es un signo que nos llama la atención, pero lo más importante ahí es la muerte mística de Jesús. En esa última cena Jesús celebra como su muerte y resurrección místicamente, es decir, en aquella cena Él asume el pan y asume el cáliz como si fueran su carne y su sangre. Y de hecho parte el pan y lo da a los discípulos diciendo: ´coman de ésto que es mi cuerpo´ y al tomar la copa dice: ´beban de esta copa que es la copa de mi sangre. Y celebramos místicamente que Jesús muere, que separa la realidad del cuerpo y del espíritu. Y que finalmente resucitará”, destacó el Arzobispo Metropolitano.

         Para el viernes santo celebra la Iglesia físicamente la pasión y muerte de Jesús, por lo cual no hay misa, pero si una celebración muy importante llamada la pasión del Señor.        

         Y el sábado santo es un tiempo de espera, porque los apóstoles esperaban que se cumplieran las palabras del Señor de que al tercer día resucitaría, y todavía no habían vivido esta experiencia.        

         “Pero el domingo se manifiesta el Señor resucitado, glorioso. Vuelve a la vida, pero en ese volver a la vida no es una vida temporal, que va a tener nuevamente su muerte, sino que es la vida definitiva, la vida gloriosa, la vida para siempre por la que Él puede hacerse presente en cualquier momento en medio de los discípulos sin la interferencia de paredes, sin la interferencia de distancias, sino que el Señor se aparece donde Él quiera, porque Él es glorioso fuera de toda situación”, detalló el Arzobispo.

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