En aquel tiempo, estaba Jesús en el templo…

Evangelio: Lucas 21,1-4

 

En aquel tiempo, estaba Jesús en el templo y veía cómo los ricos iban echando dinero en el cofre de las ofrendas. Vio también a una viuda pobre que echaba dos monedas de poco valor. Y dijo: les aseguro que esa viuda pobre ha echado más que todos los demás, porque ésos han echado de lo que les sobra, mientras que ésta ha echado, de lo que necesitaba, todo lo que tenía para vivir.

 

 

ORATIO

 

«Dios ama a quien da con alegría» (2 Cor 9,7). Señor, ¿qué sería nuestra vida si fuera tocada por dones con las mismas características y bienaventuranzas que los tuyos?

Dones desinteresados que permitan crecer: ¿conoceríamos la avidez y el engaño?

Dones duraderos basados en promesas fieles y veraces: ¿conoceríamos el divorcio?

Dones generativos que produzcan vida al darse a sí mismos: ¿conoceríamos el aborto?

Dones que se multiplican al ser distribuidos: ¿conoceríamos la indigencia?

Dones que consuelan al que sufre: ¿conoceríamos la soledad?

Dones que perdonan al que se ha equivocado: ¿conoceríamos la venganza o el rencor?

Dones que acogen sin distinción de cultura, de fe, de lengua, de color: ¿conoceríamos la discriminación?

Dones de paz y de fraternidad: ¿conoceríamos la violencia, la guerra, el atropello?

Dones de reconocimiento por las dos moneditas de la viuda: ¿conoceríamos la ingratitud?

Oh Señor, nuestra naturaleza herida y corrupta, so pretexto de acciones nobles, transmite a menudo dones enmascarados por su propio egoísmo y por su propia vanidad. Haz que nuestros dones encarnen sólo las intenciones del amor.

 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Salvador Cisneros

 

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