Vida Consagrada de la Arquidiócesis de Tijuana se reúne para reflexionar el compromiso frente a la protección y el cuidado de personas vulnerables

Pastoral para la Comunicación. – En este año el Papa Francisco resalto en su mensaje para la Jornada Mundial de la vida Consagrada 2019, la urgencia de considerar que “la vida consagrada no es supervivencia, es vida nueva. Es un encuentro vivo con el Señor en su pueblo. Es llamada a la obediencia fiel de cada día y a las sorpresas inéditas del Espíritu”. En consecuencia, el Obispo de Roma, acentuaba que “…sin una vida ordenada, incluso los carismas más grandes no dan fruto. Por otro lado, las mejores reglas no son suficientes sin la novedad del Espíritu: la ley y el Espíritu van juntos”.

Es en este marco, la Vicaria para el Clero en colaboración con la Vicaria para la Vida Consagrada en la Arquidiócesis de Tijuana convoco a más de 184 religiosas y religiosos el domingo 22 septiembre del presente para tener un encuentro con el objetivo de reflexionar, profundizar y fortalecer la identidad de la vida consagrada frente a los desafíos actuales entre ellos la respuesta y el compromiso de una cultura eclesial del cuidado y protección a las personas vulnerables cuyo contenido fue compartido por el Pbro. Dr. Daniel Portillo especialista en un tema interdisciplinar y autor-coordinador en bibliografía referente a dicha realidad.

Abordando diversas temáticas especialmente en referencia a la vocación de la vida consagrada se enfatizó la fidelidad, compromiso, identidad, apostolado… cuestiones que implican directamente a los hombres y mujeres en su relación con Dios. Reflexiones sobre la vida consagrada y el mundo actual, la comprensión y el dinamismo de la formación permanente en los consagrados que apuntan a responder a las acciones y exigencia del Papa Francisco expresada en “la tolerancia cero”.

Al inicio del presente año, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) anunció que la protección de personas vulnerables se encuentra entre sus prioridades así como la Universidad Pontificia de México (UPM) en filiación con el Centro de Protección para la Infancia (CCP), con sede en la Universidad Pontificia Gregoriana en Roma, Italia han continuado la colaboración y el trabajo en este rubro.

 

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