Concluye Congreso Latinoamericano sobre la Prevención de Abuso de Menores celebrado en México pero el trabajo y los desafíos continuan

Pastoral para la Comunicación.- Se realizó del 6 al 8 de noviembre del 2019 el Congreso Latinoamericano sobre la Prevención del Abuso de Menores teniendo como sede la Universidad Pontificia de México, en el que participaron diversos ponentes como: Mons. Charles Scicluna, Secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; Mons. Rogelio Cabrera López, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano; y el Cardenal Blase Joseph Cupich, Arzobispo de Chicago, el Pbro. Dr. Hans Zollner, entre otros.

Con el objetivo de hacer un llamado a buscar nuevos caminos no sólo para fortalecer la cultura de la denuncia y llevar a la justicia a los responsables de abusos sexuales al interior de la Iglesia, sino para prevenir que estos crímenes ocurran. En la sección inaugural el Nuncio Apostólico en México, Franco Coppola, aseguró que “Los caminos antiguos son caminos que nos han llevado a esta situación. Hay que cambiarlos, no son adecuados a la situación de hoy. Justamente se decía antes pueden ser cosas óptimas, muy buenas, pero respondían a necesidades de hace 50 o 60 años, del otro siglo; y no a las necesidades de la sociedad de hoy…Hoy no existe nada que sea definitivo, sino que es acompañado paso a paso”, dijo Monseñor Coppola.

Por su parte el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, subrayo que fomentar la cultura de la prevención pasa por combatir tres graves crisis que atraviesan la sociedad y la Iglesia: la crisis familiar, educativa y espiritual. Considerando que además de ver los aspectos más concretos de cómo actuar en estos casos y cómo afrontar las situaciones lamentables del abuso a menores, “tengamos en cuenta estas causas de fondo que están en las raíces de los problemas que vivimos como sociedad y como Iglesia”.

En este contexto el P. Daniel Portillo Trevizo, Director del Centro de Protección de Menores (Ceprome) de la UPM, aseguró que la erradicación de los abusos de menores por parte de sacerdotes y religiosos sólo puede ser efectivo si se realiza como un esfuerzo común. “En la prevención de la Iglesia no se trabaja sólo. Comienza con la participación de una persona como tú, de una familia como la tuya y de una iglesia diocesana como a la que tu perteneces”, aseguró.

El Arzobispo de Chicago fue uno de los ponentes del Congreso sobre la prevención del abuso el Cardenal Blase J. Cupich quien consideró que gracias a la valentía de los sobrevivientes de abuso sexual, la Iglesia ha comenzado un proceso esencial de auténtica purificación en su ponencia titulada “Hacia una verdadera purificación eclesial”. Expresó que el camino de la purificación eclesial comienza desde la solidaridad que se tenga con las víctimas: “Se les debe de abrazar a través de una conexión profunda con ellos y con su dolor. Esto también involucra a los obispos, pues ellos deben reconocer que estas víctimas son nuestras víctimas, y los victimarios de la Iglesia, nuestros victimarios”. Un segundo elemento para remover el dolor es la sinodalidad, pues toda la Iglesia debe de caminar con los sobrevivientes, a través de un acompañamiento y contacto permanente con ellos, el tercer elemento es la conversión, uno de los pasos más difíciles para todos nosotros, “ya que esta ‘purificación’ no tiene ventajas para la iglesia, ni para nadie” y finalmente subrayo que el cuarto elemento es la transparencia y aceptar las fallas pasadas, pues a decir del Arzobispo de Chicago, estas tienen un efecto liberador y al mismo tiempo se perciben las limitaciones y necesidades del clero.

En este rubro el Dr. Hans Zollner experto en prevención y lucha contra el abuso sexual infantil aseguró que el ser humano no es una máquina, cuyos males se pueden acabar con un antivirus. Durante su ponencia titulada: “La atención psicológica a la víctima y a los victimarios”, el sacerdote recalcó que no hay una respuesta mágica dentro de un cuestionario psicológico para detectar a un abusador. “Muchas personas me han preguntado si les puedo dar instrumentos para detectar a personas abusadoras, candidatos al seminario, pero eso no se puede hacer…” subrayo que alargar el proceso de admisión para el seminario, como medida preventiva contra los abusos sexuales dentro de la Iglesia.

Expuso que el abuso ha estado presente en toda la historia de la humanidad y por desgracia continuará; pero es deber de la Iglesia prevenirlo. Puntualizó que todos los que cometen violencia sexual son abusadores, y es necesario darles atención y seguimiento terapéutico. “Por eso, nosotros, la Iglesia, estamos en este congreso, porque estamos comprometidos para que estos abusos ya no sucedan. Estamos conscientes de que no lo vamos a parar completamente, pero si conocemos las ‘estrategias’ de los abusadores, es posible encontrar métodos efectivos y sustentables de prevención; esta última se puede desarrollar con los aportes de las víctimas de abuso, porque ellos saben muy bien la manera de actuar de los perpetradores”. Ya que “La atención psicológica a víctimas y victimarios son tareas para las personas profesionalmente preparadas para ello, pero a todos nos compete ayudar para que la Iglesia sea un lugar más seguro para todos”, concluyó.

En otro rubro que compete a dicha realidad Mons. Charles Scicluna Arzobispo de Malta y miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe señaló que este tipo de daño no es fácil de reparar ya que “La víctima de abuso sexual también tiene derecho a solicitar una indemnización por daños y perjuicios, este es un principio sólido de la doctrina católica”. Considerando que la Iglesia ha promovido el principio de la responsabilidad personal del delincuente, que está obligado a pagar los daños causados a la víctima. Por ello, enfatizó la necesaria, la figura de un procurador eclesial que defienda los intereses de la víctima durante el proceso judicial canónico.

Señaló que hay un desequilibrio entre las leyes eclesiásticas y las civiles, pues mientras que en estas últimas sí se puede pedir una compensación económica, el sistema eclesiástico no lo contempla.

En síntesis, para el P. Zollner, los abusos sexuales cometidos por clérigos, y la falta de una acción adecuada y puntual para atender estos casos, son signos de que la Iglesia Católica necesita una reforma espiritual, aseguró el sacerdote Hans Zollner, presidente del Centro para la Protección Infantil de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. El discernimiento espiritual debe de convertirse en una práctica habitual para tomar mejores decisiones y liberarse de muchas acciones y actitudes desordenadas. “El juicio propio es un gran desafío, y el Papa Francisco lo repite a diario porque quiere que seamos adultos en nuestra fe, lo cual nos ayudará a tomar mejores decisiones, pero dándole la cara al Señor”, comentó.

La continuidad de una reforma espiritual no sólo es para los sacerdotes, sino también para los obispos, a través de una formación permanente. “Todas estas situaciones son un llamado de Dios para enfrentar la realidad; Él quiere que tomemos conciencia para hacer una verdadera reforma, sólo así la credibilidad volverá a la Iglesia”.

En este encuentro participan representantes de 15 países latinoamericanos, con el objetivo de reflexionar, desde una perspectiva interdisciplinar, sobre este flagelo, con el fin de crear las sinergias necesarias entre las distintas instancias e instituciones en la región.

 

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