La Conferencia Episcopal Latinoamericana: un itinerario de reestructuración, sinodalidad y desafíos ante un cambio de época

Pastoral para la Comunicación.- Estos días se ha llevado a cabo la XXXVII Asamblea General Ordinaria del CELAM. Por lo cual han emitido algunas líneas de proyección del CELAM para el cuatrienio 2019-2023. Orientando su labor hacía diversos aspectos que han concentrado las líneas que resultaron de los diálogos y exposiciones como parte de la reflexión y búsqueda que ha emprendido el CELAM hacia un futuro inmediato. Afrontar los nuevos desafíos que aparecen en el Continente, ser voz profética en medio de tantas situaciones problemáticas, fortalecer la unidad de la Iglesia latinoamericana y del Caribe y reimpulsar la tarea evangelizadora son las líneas generales del nuevo impulso del CELAM.

En la comunicación emitida por el CELAM afirman que “no se pensó de momento trabajar un nuevo plan Global para el cuatrienio que inicia, como ha sido costumbre en este tipo de asambleas. No se nombraron presidentes ni comisiones de obispos responsables de las Escuelas y Departamentos del CELAM. Se conformó en cambio un grupo de ocho obispos representativos de las diferentes regiones de Latinoamérica y el Caribe que se encargará de emprender la re-estructuración del CELAM”. Impulsando ese proceso, el CELAM ha reflexionado algunas líneas generales que reflejan el espíritu de búsqueda. Resaltando las líneas directrices que podría asumir el CELAM en estos años venideros para afrontar pastoralmente, desde su identidad y misión, la compleja realidad latinoamericana y caribeña, desde sus diversos ángulos, entre los que se destacan los siguientes:

 

Nos debemos meter en la corriente de conversión pastoral que nos ha propuesto Aparecida y sobre la que ha insistido el Papa Francisco. El CELAM debe animar e ir adelante en el camino de la conversión pastoral.

  • El CELAM necesita un nuevo Pentecostés, una irrupción del Espíritu Santo, para anunciar a Cristo hoy, con mayor valentía, audacia, iniciativa, en todos las latitudes de América Latina y el Caribe,
  • Conviene aprender la sinodalidad desde una estructura sinodal en el CELAM.
  • Hay que acompañar de cerca el proceso de construcción de la nueva sede del CELAM. Es prioritario optar por: la sinodalidad, la animación de la comunión, el diálogo con el mundo, la formación cristiana de los líderes, el servicio de los pobres.
  • La propuesta pastoral que mira al 2033, como aniversario de la redención y de la manifestación guadalupana, debe ser clara y priorizar aquellos propósitos que identifican el ser y la misión del CELAM.
  • Hay que partir en todo el trabajo del CELAM de una visión amplia y universal de la misión de la Iglesia.
  • El CELAM debe fortalecerse como espacio de comunión entre las Conferencias Episcopales de América Latina: que sea familia, espacio, herramienta para la comunión. Hay que promover la unidad en la Iglesia, a partir de la conciencia de que todos en ella somos “bautizados y enviados”.
  • Se espera del CELAM un testimonio profético y misionero. Hay que enfrentar el tema de los abusos contra menores de edad: debemos pensar en iniciativas comunes para la prevención y crear vínculos permanentes para compartir lo que viene haciendo cada Conferencia Episcopal en esta línea.
  • Hay que abordar en su real dimensión el tema de la Iglesia en la ciudad.
  • Hay que trabajar más por la formación de los líderes sociales, desde la Doctrina Social de la Iglesia.
  • Hay que prestar atención al acontecer político de nuestros países y alertar sobre el debilitamiento de las democracias. Frente a democracias tenues, formación para un verdadero compromiso socio–político que tienda al bien común.
  • Es necesario fortalecer la acción en torno a la familia, para contrarrestar las nefastas consecuencias de la crisis en la que ella está sumida.

 

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