Papa Emérito Benedicto XVI: “Aprender en la cruz la lección del amor de Dios”

Pastoral para la Comunicación.- En el día que la Iglesia celebra la Exaltación de la Cruz traemos a la memoria algunos acentos que reflexionaba el Papa Ratzinger considerando que “la locura de la Cruz es la de saber convertir nuestro sufrimiento en grito de amor a Dios. Permanecer en la verdad y cultivar la pureza de la fe, es el lenguaje de la cruz gloriosa”. La de saber transformar también unos seres que se ven combatidos y heridos en su fe y su identidad, en vasos de arcilla dispuestos para ser colmados por la abundancia de los dones divinos, más preciosos que el oro.

Es propio el camino Pascual para dar pleno sentido a la cruz gloriosa. “Nosotros seguimos y predicamos a Cristo crucificado (…) fuerza de Dios y sabiduría de Dios”. En consecuencia “para un cristiano, exaltar la cruz quiere decir entrar en comunión con la totalidad del amor incondicional de Dios por el hombre. Es hacer un acto de fe. Exaltar la cruz, en la perspectiva de la resurrección, es desear vivir y manifestar la totalidad de este amor. Es hacer un acto de amor. Exaltar la cruz lleva a comprometerse a ser heraldos de la comunión fraterna y eclesial, fuente del verdadero testimonio cristiano. Es hacer un acto de esperanza”.

La Cruz gloriosa de Cristo reasume los sufrimientos del mundo, pero es sobre todo signo tangible del amor, medida de la bondad de Dios hacia el hombre. En este lugar también nosotros estamos llamados a recuperar la dimensión sobrenatural de la vida, a elevar los ojos de aquello que es contingente, para volver a confiarnos completamente al Señor, con el corazón libre y en perfecto gozo, contemplando el Crucifijo para que nos hable con su amor.

 

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