Un “decálogo” de urgencia y acción ante cambio climático en encuentro de la Academia Pontificia de Ciencias

Pastoral para la Comunicación.- Como ha informado la Santa Sede se realizó el Encuentro Cambio Climático y Nuevas Evidencias de la Ciencia, la Ingeniería y la Política, organizado por la Academia Pontificia de Ciencias. En el cual, el Papa Francisco sin demasiadas palabras dirigió su más sincera invitación y deseo al Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas y a los Ministros de Finanzas de varias naciones, que se han reunido en el Vaticano afirmando: “Hoy están aquí para reflexionar sobre cómo remediar esta profunda crisis causada por la confusión de nuestras cuentas morales con nuestras cuentas financieras. Usted está aquí para ayudar a detener una crisis que está llevando al mundo hacia el desastre”.

Exhortó, que ante trágicas consecuencia  de la “inacción global” sólo pueden ser detenidas con una acción decidida y oportuna actuando con urgencia.

“Debemos actuar con decisión para poner fin a las emisiones de gases de efecto invernadero a mediados de siglo a más tardar y hacer más. Las concentraciones de dióxido de carbono deben disminuir significativamente para garantizar la seguridad de nuestro hogar común. También han oído que esto se puede conseguir a bajo coste utilizando energía limpia y mejorando la eficiencia energética”.

En este rubro, el Obispo de Roma propuso un “decálogo” para trabajar en conjunto y poder alcanzar 5 objetivos fundamentales:

1.- Que apreciemos lo que es importante, no lo que es superfluo;

2.- Que corrijamos nuestras cuentas nacionales y las cuentas de nuestros “asuntos” para que no sigamos llevando a cabo las actividades que están destruyendo nuestro planeta;

3.- Que pongamos fin a la dependencia global de los combustibles fósiles;

4.- Que abramos un nuevo capítulo en energía limpia y segura, utilizando, por ejemplo, recursos renovables como el viento, el sol y el agua;

5.- Sobre todo, que actuemos con prudencia y responsabilidad en nuestras economías para satisfacer realmente las necesidades humanas, promover la dignidad humana, ayudar a los pobres y liberarnos de la idolatría del dinero que crea tanto sufrimiento.

 

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