La Iglesia Católica defiende la vida, desde la concepción hasta la muerte natural

 

          La Iglesia Católica y los auténticos católicos siempre defenderán la vida en todas las etapas de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.           

          Por ello el Excelentísimo Señor Arzobispo Metropolitano, Don Rafael Romo Muñoz, aclaró que lo que está propagando el grupo autodenominado “Católicas por el Derecho a Decidir” es falso, de que la Iglesia no siempre rechaza el aborto.           

          “No es verdad lo de ese espectacular (ubicado por el bulevar Fundadores) que dice que la Iglesia en algunas ocasiones no penaliza el aborto. Y no es cierto. El aborto buscado y procurado directamente o como medio siempre es un delito, y muy grave. Se fundamenta en la ley natural, es decir, el ser que se empieza a forjarse en el vientre materno es definitivamente un ser humano desde el comienzo de su concepción, por eso jamás la Iglesia va a estar a favor del aborto que es buscado y procurado”, resaltó el Arzobispo.           

          Y pidió a los católicos no dejarse engañar, porque es fácil tocar las fibras emotivas, pero la afectación es para un ser inocente (el feto en el vientre), incapaz de defenderse.           

          Explicó que el Código de Derecho Canónico en el canon 1398 dice que “Quien procura el aborto si este se produce incurre en excomunión. Se penaliza siguiendo el magisterio unánime de la Iglesia el delito del aborto, y la figura comprende del delito los siguientes elementos: el autor que puede ser individual o en cooperación que puede ser individual. Y el hecho delictivo consiste en procurar el aborto y que este se verifique, ya que de lo contario no estaríamos ante un delito consumado, sino ante un delito frustrado o de tentativa”.           

          También mencionó lo dicho por el Siervo de Dios, Juan Pablo II, en uno de su escritos: “con la autoridad que  Cristo confirió a Pedro y a sus sucesores, en comunión con todos los Obispos, que en varias ocasiones han condenado el aborto y que aunque dispersos por el mundo han concordado unánimamente sobre esta doctrina, declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la palabra de Dios escrita. Es transmitida por la tradición de la Iglesia y enseñada por el magisterio ordinario y universal.           

          Y aclaró que así como este grupo ha instalado espectaculares la Iglesia en cambio no tiene para pagar dichos espectaculares, para contrarrestar esa propaganda. Ya que este grupo está siendo patrocinado por grandes organizaciones que les dan suficientes subsidios. 

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