“Antes de ser enfermos son personas” Mensaje de la 28 Jornada Mundial del Enfermo

Pastoral para la Comunicación. – La primera semana de enero de 2020 el Papa Francisco ha dado a conocer su mensaje para la XXVIII Jornada Mundial del enfermo que se celebrará como es habitual el 11 de febrero y que lleva como título “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré”.

El Obispo de Roma, subraya que, en esta Jornada Mundial, Jesús dirige una invitación a los enfermos y a los oprimidos, “a los pobres que saben que dependen completamente de Dios y que, heridos por el peso de la prueba, necesitan ser curados” ya que, ante la fragilidad, el dolor y la debilidad, “el Hijo de Dios no impone leyes, sino que ofrece su misericordia, Jesús mira la humanidad herida”, sin descartar a nadie y lo hace siempre con ternura.

Destacando en su mensaje que el sustantivo persona está antes que el adjetivo enfermo: “Cada intervención de diagnóstico, preventiva, terapéutica, de investigación, cada tratamiento o rehabilitación se dirige a la persona enferma, donde el sustantivo “persona” siempre está antes del adjetivo “enferma”, por lo tanto, que vuestra acción tenga constantemente presente la dignidad y la vida de la persona, sin ceder a actos que lleven a la eutanasia, al suicidio asistido o a poner fin a la vida, ni siquiera cuando el estado de la enfermedad sea irreversible”.

Indicando que los enfermos necesitan una curación integral de frente a las formas graves de sufrimiento que padecen millones de personas en todo el mundo: enfermedades incurables y crónicas, patologías psíquicas, las que necesitan rehabilitación o cuidados paliativos, las diversas discapacidades, las enfermedades de la infancia y de la vejez; y pone en guardia sobre la carencia de humanidad que a menudo se percibe en estas circunstancias.

Finalmente, el Papa Francisco afirma que resulta necesario “personalizar el modo de acercarse al enfermo, añadiendo al curar el cuidar”, para lograr una recuperación humana integral, ya que el enfermo además de recibir los tratamientos adecuados para combatir su enfermedad, espera también recibir apoyo, solicitud, atención… “en definitiva, amor”, sin olvidar tampoco que detrás de cada persona enferma hay una familia “que sufre, y a su vez pide consuelo y cercanía”.

 

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