Sobre el Cambio climático, “el tiempo apremia, pasar de las palabras a los hechos” Papa Francisco

Pastoral para la Comunicación.- “Las generaciones futuras están a punto de heredar un mundo en ruinas. Nuestros hijos y nietos no deberían tener que pagar el costo de la irresponsabilidad de nuestra generación”. Es un discurso claro e incisivo el que el Papa Francisco dirige a los participantes en el Encuentro sobre el tema “La transición energética y la protección de la casa común”, organizado en el Vaticano por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

 “La crisis ecológica actual, especialmente el cambio climático”, reconoce el Santo Padre “amenaza el futuro de la familia humana y esto no es una exageración”. Durante demasiado tiempo, de hecho, los análisis científicos han sido ignorados, mirando “con desprecio e ironía” las relativas “predicciones catastróficas”. El Papa también se refiere al Informe especial sobre el impacto del calentamiento global de 1.5º C sobre los niveles preindustriales por parte del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático, el cual “advierte claramente”, dice, de las consecuencias del fracaso en la consecución de los Acuerdos de París.

“El Informe también advierte de que falta solo poco más de una década para alcanzar esta barrera del calentamiento global. Ante tal emergencia climática, debemos tomar las medidas oportunas para no cometer una grave injusticia con los pobres y las generaciones futuras”.

La irresponsabilidad de las generaciones pasadas y presentes no puede dañar el futuro de la familia humana, especialmente de sus miembros más vulnerables. De hecho, son los pobres los que “sufren el peor impacto de la crisis climática”: son ellos “los más vulnerables a los huracanes, las sequías, las inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos”.

El Papa Francisco analizó, asimismo, los puntos planteados durante el encuentro: “una transición correcta”, “el precio del carbón” y “la transparencia en la notificación de riesgos climáticos”. Es necesario, en efecto, gestionar bien “el impacto social y laboral del cambio a una sociedad de bajo consumo de carbono”: “Queridos amigos, ¡el tiempo apremia! Las reflexiones deben ir más allá de la mera exploración de lo que se puede hacer y enfocarse en lo que se necesita hacer, de hoy en adelante. No podemos permitirnos el lujo de esperar a que otros se adelanten, o dar prioridad a los beneficios económicos a corto plazo. La crisis climática requiere de nosotros una acción específica ahora mismo (ver ibid., 161) y la Iglesia está totalmente comprometida a hacer su parte”.

 

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